
El problema del complejo del achaparramiento del maíz, transmitido por la chicharrita (Dalbulus maidis), ha representado un desafío significativo para el cultivo de maíz en Argentina.
La reciente información de la Red Nacional de Monitoreo revela que, hasta febrero, ha habido un aumento en la captura de estos insectos en diferentes regiones del país.
A través de la implementación de trampas cromáticas adhesivas, se han revisado 379 localidades distribuidas en varias regiones, incluyendo el NOA, NEA, Litoral, Centro Norte, Centro Sur y Uruguay. Aunque se ha observado un incremento en la población de D. maidis, la gravedad del impacto en los cultivos no ha sido tan crítica, principalmente gracias a las fechas de siembra y a la coexistencia de maíces en diferentes etapas de desarrollo.
Es de vital importancia que se continúe el monitoreo de la migración del D. maidis, sobre todo hacia los cultivos que están en etapas más vulnerables, especialmente en áreas donde la sequía ha retrasado la siembra. Esto permitirá prever y mitigar los daños potenciales.
El seguimiento debe darse también incluso después de que los cultivos hayan pasado su etapa más susceptible, ya que contribuirá a un entendimiento más profundo de la dinámica poblacional del vector y facilitará la toma de decisiones más efectivas.
Este esfuerzo de monitoreo cuenta con el respaldo de diversas instituciones del sector agropecuario argentino, que trabajan en conjunto para enfrentar este desafío y asegurar la sanidad de los cultivos. La colaboración entre estas entidades es crucial para aumentar la eficacia en la gestión de plagas y garantizar la producción agrícola en el país.