El campo espera una campaña con más producción, pero con costos que no dan tregua

El campo espera una campaña con más producción, pero con costos que no dan tregua

Agricultura Norberto


Las proyecciones anticipan un nuevo incremento en la producción de granos, aunque el encarecimiento del combustible, los fletes y la mano de obra condiciona los márgenes de los productores.

La campaña agrícola 2026/27 se perfila con perspectivas de crecimiento para la producción argentina de granos, pero el escenario económico continúa planteando desafíos para el sector. Si bien las estimaciones anticipan un mayor volumen de cosecha, la evolución de los costos de producción mantiene en alerta a los productores, que deben evaluar cuidadosamente la rentabilidad antes de tomar decisiones de inversión.

De acuerdo con un informe de CONINAGRO, la producción de los principales cultivos —soja, maíz, trigo, girasol, sorgo y cebada— alcanzaría los 157,9 millones de toneladas, un 0,5% por encima de los 157,1 millones registrados en la campaña anterior.

Dentro de las proyecciones, el maíz alcanzaría los 66 millones de toneladas, mientras que la producción de soja se ubicaría en 53,6 millones. Estas perspectivas favorables conviven, sin embargo, con una estructura de costos que continúa afectando la capacidad de compra de los granos frente a distintos insumos y servicios.

El combustible y los fletes, entre las principales preocupaciones

Uno de los factores que más incide sobre la ecuación económica del campo es el aumento del combustible. Según el relevamiento de CONINAGRO correspondiente a septiembre de 2026, el precio del gasoil registró una suba interanual del 58%, impactando directamente en las labores agrícolas y el transporte de la producción.

A esto se suma el incremento de los fletes, que encarece el traslado de los granos desde los establecimientos rurales hacia los centros de acopio, puertos e industrias. La mano de obra también mostró aumentos, agregando presión sobre los costos operativos.

La situación presenta diferencias según el cultivo y el insumo analizado. Mientras algunas relaciones de compra frente a fertilizantes y herbicidas mostraron mejoras, el combustible, el transporte y otros servicios redujeron el poder adquisitivo de la soja y el maíz.

Más producción, pero con márgenes ajustados

El escenario refleja una de las principales dificultades que enfrenta el sector agropecuario: producir más no necesariamente significa obtener una mayor rentabilidad. La evolución de los precios internacionales, el costo de los insumos, las condiciones climáticas y los gastos de comercialización serán determinantes para el resultado económico de cada establecimiento.

En este contexto, los productores deberán ajustar sus estrategias de siembra, tecnología e inversión para intentar sostener los márgenes en una campaña que presenta oportunidades productivas, pero también importantes condicionantes económicos.

La evolución del clima y la disponibilidad de agua serán otras variables centrales para el desarrollo de los cultivos. De esta manera, la campaña 2026/27 comenzará con expectativas de crecimiento, aunque con la rentabilidad como uno de los principales interrogantes para el campo argentino.

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