
La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación autorizó la comercialización para todo uso de una nueva variedad de soja genéticamente modificada, que incorpora tolerancia a distintos herbicidas. La medida fue establecida mediante la Resolución N.º 200/2026, publicada en el Boletín Oficial.
El cultivo presenta tolerancia a herbicidas a base de glifosato, glufosinato de amonio y 2,4-D, además de productos que inhiben la enzima 4-hidroxifenilpiruvato dioxigenasa (HPPD). Estas características permiten mejorar el control de malezas y facilitar su manejo durante el desarrollo del cultivo.
La nueva variedad se obtuvo mediante el cruzamiento convencional de dos eventos genéticamente modificados que ya cuentan con autorización comercial en la Argentina.
La aprobación se concretó luego de que el cultivo superara las evaluaciones regulatorias correspondientes. En materia de bioseguridad agropecuaria, la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA) analizó las características de los eventos individuales y la posible interacción entre las proteínas expresadas.
Tras el estudio, el organismo concluyó que la nueva soja no presenta riesgos nuevos o incrementados en comparación con otras variedades comerciales y que su liberación al agroecosistema es tan segura como la de cualquier soja comercial.
Por su parte, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) evaluó la aptitud del producto para el consumo humano y animal. Como resultado, determinó que es tan seguro y no menos nutritivo que su contraparte convencional y otras variedades disponibles en el mercado.
Además, la Dirección de Políticas de Mercados analizó el impacto potencial de la comercialización y determinó que no se identifican riesgos para las exportaciones argentinas de soja y sus derivados.
La autorización se enmarca en el sistema de evaluación científica que aplica la Argentina para la incorporación de nuevas tecnologías al sector agropecuario, con controles sobre la bioseguridad, la inocuidad alimentaria y las posibles consecuencias comerciales.
De esta manera, el país continúa promoviendo la incorporación responsable de innovaciones biotecnológicas destinadas a mejorar las herramientas disponibles para la producción agrícola.


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