La empresa radicada en Las Varillas, Córdoba, atraviesa una delicada situación financiera, con salarios atrasados, cheques rechazados y una deuda bancaria que supera los $30.800 millones. La UOM reclama respuestas y los directivos buscan incorporar inversores.
La crisis económica y productiva golpea a Pauny, una de las principales fabricantes nacionales de tractores. La empresa decidió suspender temporalmente a unos 500 trabajadores de su planta industrial de Las Varillas, en Córdoba, en medio de dificultades financieras, atrasos salariales y complicaciones para sostener el ritmo de producción.
La medida estableció que los empleados no concurrieran a sus puestos durante los días 28, 29 y 30 de octubre, con el compromiso empresarial de retomar la actividad habitual el próximo lunes 2 de noviembre.
Sin embargo, la decisión generó el rechazo de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que convocó a los operarios a presentarse igualmente en sus horarios habituales para mantener una retención de tareas en reclamo por los salarios adeudados.
Según denunció el gremio, la firma mantiene pendientes el pago de la segunda quincena de septiembre y la primera de octubre. También señaló irregularidades en los depósitos de aportes jubilatorios y de obra social, entre otras obligaciones laborales.
Ante este escenario, la organización sindical solicitó una audiencia urgente ante la Secretaría de Trabajo de Córdoba para buscar una salida al conflicto.
Una deuda millonaria y cheques rechazados
La situación financiera de Pauny también quedó reflejada en los registros del Banco Central. Entre el 13 y el 23 de octubre, la compañía acumuló 146 cheques rechazados por falta de fondos, por un monto total de $1.028,4 millones.
A esto se suma una deuda financiera que, a agosto de 2026, alcanzaba los $30.817 millones. El principal acreedor es el Banco Nación, con compromisos por $21.587,9 millones, aproximadamente el 70% del total.
También figuran obligaciones con el Banco de Córdoba, BBVA y Banco Provincia.
Las dificultades de liquidez repercutieron directamente en el funcionamiento de la fábrica, afectando el abastecimiento de insumos y la posibilidad de cumplir con los compromisos comerciales.
Buscan inversores para sostener la producción
En un intento por mantener la actividad, Pauny recurrió a su propia red comercial. Sus concesionarios adquirieron anticipadamente 60 tractores para aportar recursos económicos a la empresa. Sin embargo, las dificultades operativas impidieron completar las entregas previstas y solamente se despachó algo más de la mitad de las unidades.
En paralelo, la conducción de la compañía inició gestiones para incorporar nuevos inversores que permitan aportar capital y recuperar la capacidad productiva.
La situación genera preocupación por el futuro de una fábrica que tiene un importante peso en la actividad industrial de Las Varillas y en el sector de maquinaria agrícola nacional.
De Zanello a Pauny: una historia de la industria nacional
Pauny nació en 2002, luego de la quiebra de Zanello, a partir de un modelo asociativo que reunió a exdirectivos, trabajadores y concesionarios, con participación minoritaria del municipio de Las Varillas.
Con el paso de los años logró consolidarse en el mercado argentino y llegó a alcanzar niveles de producción cercanos a los 2.000 tractores anuales.
Hoy, más de dos décadas después de su creación, la empresa enfrenta uno de los momentos más complejos de su historia, con cientos de puestos laborales comprometidos y un escenario financiero que pone en alerta a toda la comunidad industrial de la región.


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