El indicador elaborado por JP Morgan registró una suba semanal cercana al 19%. La caída de los bonos argentinos en los mercados internacionales volvió a generar preocupación por los compromisos de deuda que deberá afrontar el país durante 2027.
El riesgo país de la Argentina alcanzó los 939 puntos básicos y llegó a su nivel más elevado de los últimos doce meses, en una jornada marcada por la volatilidad de los mercados internacionales y el retroceso de los bonos soberanos.
El indicador, elaborado por el banco JP Morgan, profundizó así la tendencia alcista que viene mostrando durante las últimas semanas y volvió a encender las señales de alerta en el ámbito económico, especialmente por los vencimientos de deuda que deberá afrontar el Gobierno el próximo año.
Durante las primeras operaciones en Wall Street, el índice había mostrado una mejora momentánea y llegó a ubicarse en 895 puntos, perforando incluso la barrera de las 900 unidades. Sin embargo, esa recuperación perdió fuerza con el correr de la jornada.
La situación cambió cuando los títulos argentinos en dólares volvieron a registrar pérdidas en los mercados internacionales. La caída de los bonos revirtió el comportamiento inicial y empujó nuevamente al riesgo país hacia arriba.
Al cierre de la actividad financiera, el indicador se ubicó en 939 puntos básicos, con un incremento diario del 1,5% y una suba semanal cercana al 18,9%.
Para encontrar valores similares es necesario retroceder hasta octubre de 2025, durante el período previo a las elecciones legislativas de aquel año.
Los bonos argentinos, bajo presión
La actividad financiera local estuvo condicionada por la paralización de la Bolsa de Buenos Aires debido al Día del Bancario y los feriados correspondientes a la jornada. Por ese motivo, la evolución de los activos argentinos se reflejó principalmente en las operaciones realizadas en Nueva York.
Las bajas alcanzaron tanto a los bonos Bonares como a los Globales, con retrocesos en títulos de referencia como el AE38D y el GD35D.
El incremento del riesgo país representa una señal de mayor desconfianza de los mercados hacia la capacidad de financiamiento de la Argentina. Además, encarece las posibilidades de acceder al crédito internacional y plantea nuevos desafíos para el Gobierno de cara a los compromisos financieros de 2027.
La evolución de las próximas semanas será clave para determinar si el mercado logra recuperar la confianza o si continúa la presión sobre los activos argentinos.


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