El consumo de carne porcina continúa creciendo en el país y ya alcanza los 18 kilos por habitante. El aumento se explica por los precios, la mejora en la calidad y un cambio en los hábitos de los consumidores.
El consumo de carne de cerdo en Argentina atraviesa un importante crecimiento y alcanzó los 18 kilos por habitante, marcando una fuerte transformación en los hábitos alimentarios de los argentinos.
El dato adquiere mayor relevancia al compararlo con décadas anteriores. En 1990, el consumo era de apenas 3 kilos por habitante, por lo que el crecimiento registrado desde entonces resulta significativo.
La evolución del consumo también está vinculada con el precio. La carne de cerdo se consolidó durante los últimos años como una alternativa competitiva frente a otras carnes, especialmente la vacuna, aunque el cambio en las preferencias de los consumidores no responde únicamente a una cuestión económica.
La mejora de la calidad de la carne porcina, una mayor oferta y la aparición de comercios y carnicerías especializadas contribuyeron a que el producto ganara espacio en la mesa familiar.
Actualmente, el consumo de carne vacuna se encuentra en torno a los 48-49 kilos por habitante, mientras que el de carne aviar se ubica en niveles similares. En ese escenario, el cerdo continúa aumentando su participación y todavía presenta un importante potencial de crecimiento.
Investigadores del INTA Marcos Juárez señalan que en países donde existe un elevado consumo de proteínas de origen animal, la carne porcina puede alcanzar entre 25 y 35 kilos por habitante.
De esta manera, la evolución registrada en Argentina muestra que el cerdo dejó de ser considerado solamente una alternativa frente al precio de la carne vacuna y comenzó a ocupar un lugar propio dentro de las preferencias de los consumidores.
Con 18 kilos por habitante, la carne porcina continúa ganando terreno y se consolida como uno de los sectores con mayor crecimiento dentro del consumo de carnes en Argentina.


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