La escasa radiación solar amenaza el rendimiento de la cebada

La escasa radiación solar amenaza el rendimiento de la cebada

Agricultura Norberto


Las lluvias de octubre mejoraron las reservas de humedad en los suelos, pero la persistencia de días nublados genera preocupación por el potencial productivo del cultivo. En el oeste bonaerense, las heladas provocaron daños, mientras que en el sur de La Pampa también preocupa la falta de agua durante etapas iniciales del desarrollo.

La cebada atraviesa una etapa clave de su desarrollo, con mejores reservas hídricas gracias a las lluvias registradas durante octubre. Sin embargo, la escasa radiación solar acumulada podría limitar el potencial de rendimiento, de acuerdo con el último relevamiento de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

El cultivo transita las etapas de encañazón y espigazón, momentos importantes para la definición de su rendimiento. Si bien las precipitaciones contribuyeron a mejorar la disponibilidad de agua en los suelos, la sucesión de jornadas nubladas representa un factor de preocupación para la evolución de los lotes.

El panorama presenta diferencias según la región productiva. En el oeste de la provincia de Buenos Aires, las heladas ocasionaron daños y posibles pérdidas de rendimiento, con estimaciones que rondan los 40 quintales por hectárea. En el resto del área agrícola, las proyecciones se ubican entre 35 y 60 quintales por hectárea.

En tanto, en el sudoeste bonaerense y el sur de La Pampa, la combinación de falta de agua durante el macollaje y escasa radiación solar podría condicionar los resultados de la campaña. Estas condiciones generan incertidumbre sobre el potencial productivo del cereal en ambas regiones.

Por su parte, en el sudeste de Buenos Aires, los lotes presentan un buen estado general, aunque evidencian cierto retraso en su desarrollo.

Preocupación por las enfermedades

Además de los factores climáticos, el seguimiento sanitario continúa siendo una de las prioridades para los productores. Los controles se concentran principalmente en enfermedades como la mancha en red y la roya, mientras que también se evalúan aplicaciones preventivas ante el riesgo de aparición de nuevos focos.

De esta manera, la evolución de la cebada dependerá en buena medida de las condiciones meteorológicas de las próximas semanas. Aunque las lluvias permitieron recuperar humedad en los suelos, la disponibilidad de radiación solar, los efectos de las heladas y las diferencias regionales serán determinantes para establecer el rendimiento final del cultivo.

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