
Se deja
atrás un año sumamente complejo y desafiante para el sector ganadero, en
particular para el criador. El mercado de reproductores terminó ajustando vía
precios, con valores pagados muy inferiores a lo visto en 2022.
La
ganadería argentina deja atrás un año con ajustes muy elevados en los valores y
termina siendo un verdadero desafío, en particular para el criador, que resultó
ser uno de los eslabones más golpeados de la cadena de ganados y carnes, porque
debió desprenderse de la hacienda de manera forzada con precios deprimidos en
el primer semestre del año.
El mercado
de reproductores también sufrió uno de sus peores años, que abarcó los diez
primeros meses de 2023.
El
productor de toros enfrentó un escenario sumamente adverso, en medio de un
proceso inflacionario acelerándose a ritmo creciente, con costos de los
principales insumos ajustando en muchos casos por encima de la inflación, así
lo demostró un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
Al mismo
tiempo, resultó afectado por el flagelo de la seca que atravesó todo el sector,
viéndose obligado a trabajar con una demanda totalmente exhausta que
inevitablemente apeló a restringir por completo su nivel de inversión,
posponiendo o incluso rescindiendo el reemplazo de toros para priorizar la
recomposición de su rodeo núcleo.
Por otro
lado, gran parte de los servicios de otoño no llegaron a completarse de acuerdo
con lo programado, mientras que los de primavera se vieron demorados por la
llegada de las lluvias.
Esto
terminó configurando un mercado sumamente pesado, con escasa capacidad de
compra por parte de los productores debido a la fuerte descapitalización
sufrida durante los meses de sequía precedentes.
En este
contexto, el mercado de reproductores terminó ajustando vía precios. De acuerdo
a las estadísticas que surgen de las ventas realizadas en los principales
remates y exposiciones del país, los valores pagados por los reproductores
machos este año resultaron significativamente inferiores a los de 2022.
Medido en
kilos equivalentes de novillo, el valor promedio de los reproductores
comercializados durante la presente campaña se situó en valores
equivalentes a 1.760 kilos, que,
comparado con los 2.500 kilos promedio resultantes de la zafra anterior, marca
un retroceso promedio del 30% anual.
Respecto de
la comercialización, en una primera etapa, se observaron condiciones muy
beneficiosas para los compradores, con mayores plazos de financiación,
bonificaciones de fletes, descuentos por pre ofertas y demás condiciones para
dinamizar las ventas.
A partir de
los últimos tres a cuatro meses, con tasas financieras mucho más elevadas y en
un contexto inflacionario en ala, el mercado terminó ajustando
significativamente los plazos ofrecidos.
Si bien esto
se dio en convergencia con una demanda que comenzaba a activarse nuevamente
ante el alivio proveniente desde el punto de vista climático y, en un escenario
en cual la hacienda para faena empezaba a corregir sus valores, el mercado de
reproductores no logró acompañar esta adecuación de valores perdiendo aún más
puntos en esta relación.
En efecto,
una relación incluso más directa se ve reflejada en el valor de reposición de
un reproductor medido contra el valor de mercado de un toro de descarte con
destino a faena.
En los
primeros meses de la campaña, el valor de un reproductor – que por aquel
entonces fluctuaba entre 1 millón y 1,2 millones de pesos corrientes –
equivalía al valor de aproximadamente 5 toros de descarte, considerando un toro
de 700kg al valor promedio marcado para la categoría en el MAG.
En tanto
que, en los últimos dos meses del año esa misma relación de valores, caída a la
mitad, es decir, que con menos de 2,5 toros de descarte era posible hasta las
últimas semanas reponer un reproductor para ser utilizado – dependiendo del
manejo – en al menos 3 a 4 años


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