La remolacha forrajera gana lugar como alternativa para la ganadería de invierno

La remolacha forrajera gana lugar como alternativa para la ganadería de invierno

Agricultura Norberto


Un estudio del INTA comprobó que la terminación de novillos con remolacha forrajera permite obtener carne de calidad comparable a la de los sistemas pastoriles, con más del doble de omega-3 que la producida con una dieta basada en maíz. Además, el cultivo ofrece una alternativa para sostener la producción ganadera durante los meses de menor disponibilidad de forraje.

La remolacha forrajera comienza a consolidarse como una alternativa para la terminación de novillos en los valles irrigados de la Norpatagonia, especialmente durante el otoño y el invierno, cuando disminuye la disponibilidad de recursos forrajeros. Una investigación realizada por especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) evaluó sus efectos sobre la calidad de la carne y encontró resultados alentadores.

El trabajo comparó la carne de animales terminados mediante pastoreo directo de remolacha forrajera con la de novillos alimentados a corral con una dieta basada en maíz. Los análisis determinaron que la utilización de este cultivo no compromete la calidad del producto y que, además, presenta diferencias favorables en su composición nutricional.

La investigación fue desarrollada en conjunto por la Agencia de Extensión Rural Valle Medio, la Estación Experimental Agropecuaria Valle Inferior del INTA y el Instituto de Tecnología de Alimentos del INTA Castelar.

Más omega-3 y un perfil nutricional favorable

Uno de los principales resultados del estudio fue la concentración de ácidos grasos omega-3. La carne de los novillos terminados con remolacha forrajera presentó más del doble de estos ácidos grasos respecto de la obtenida con la dieta basada en maíz.

Asimismo, se registró una relación más favorable entre omega-6 y omega-3. Mientras que en los animales alimentados con maíz el indicador superó el valor de 5, en los terminados con remolacha se ubicó por debajo de 3.

De acuerdo con los especialistas, la diferencia se encuentra principalmente en la composición de la grasa y no en su cantidad total, que resultó similar entre ambos sistemas de alimentación.

Estos resultados acercan el perfil nutricional de la carne obtenida con remolacha al de los sistemas basados en pasturas y abren posibilidades para diferenciar la producción ganadera a partir de sus características de calidad.

Color y terneza: diferencias dentro de parámetros aceptables

El estudio también analizó características relevantes para el consumidor, como el color, la terneza, la capacidad de retención de agua y las pérdidas durante la cocción.

En este sentido, la carne de los animales terminados con remolacha presentó una tonalidad más oscura que la de aquellos alimentados con maíz. Según las investigadoras, se trata de una característica que puede observarse en animales criados en sistemas pastoriles y que no constituye, por sí misma, un defecto.

En cuanto a la terneza, se observó una tendencia a una carne ligeramente más firme. Sin embargo, los valores de ambos tratamientos se mantuvieron dentro de rangos considerados aceptables para el consumo.

Las especialistas señalaron que se trata de resultados alentadores, aunque remarcaron la necesidad de continuar con las evaluaciones para profundizar el conocimiento sobre las características del producto.

Una herramienta para sostener la ganadería en invierno

Más allá de la calidad de la carne, la remolacha forrajera representa una alternativa productiva para afrontar uno de los principales desafíos de la ganadería durante los meses fríos: la disminución del crecimiento de las pasturas y la menor disponibilidad de alimento.

El cultivo puede aprovecharse mediante pastoreo directo durante el otoño y el invierno, lo que permite avanzar en la terminación de los animales sin depender exclusivamente del engorde a corral.

Según las investigadoras del INTA, esta estrategia ofrece altos rendimientos por hectárea, buena aceptación por parte de los animales y un costo de terminación menor que el de una dieta a corral basada en maíz.

Además, puede favorecer la permanencia de la hacienda en la región, evitar traslados hacia otras zonas y agregar valor en los propios establecimientos productivos.

Una oportunidad para diversificar la producción

Los resultados obtenidos en los valles irrigados de Río Negro y Neuquén muestran que la remolacha forrajera puede contribuir a sostener la actividad ganadera en una época crítica, al tiempo que permite obtener carne con características nutricionales diferenciadas.

La experiencia abre una perspectiva para los productores interesados en diversificar sus recursos alimenticios y mejorar la planificación de la terminación de novillos durante el invierno.

De esta manera, la remolacha forrajera se presenta como una herramienta para combinar aprovechamiento del forraje, eficiencia productiva y calidad de carne, en un período del año en el que la disponibilidad de alimento suele convertirse en una limitante para los sistemas ganaderos.

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