
Los costos totales alcanzaron los 2.672 dólares por hectárea en octubre de 2026, mientras que la mejora del precio de la leche permitió reducir la cantidad de litros necesarios para cubrirlos. Sin embargo, la presión sobre los márgenes continúa, especialmente en los establecimientos pequeños y medianos.
Los costos de producción de los tambos continúan en alza. De acuerdo con el seguimiento de Márgenes Agropecuarios, en octubre de 2026 se estimaron en 2.672 dólares por hectárea, frente a los 2.591 dólares registrados en el mismo mes del año pasado.
Las principales subas se concentraron en alimento balanceado y silaje de maíz, seguidos por pasturas, verdeos, estructura, sanidad y sueldos. En cambio, las únicas bajas se observaron en los rubros de reposición de vaquillonas preñadas y gastos varios.
Pese al incremento de los costos expresados en dólares, la mejora del precio de la leche permitió aliviar parcialmente la situación. El valor del litro pasó de 0,33 dólares en octubre de 2025 a 0,36 dólares en octubre de 2026.
Como consecuencia, el costo total medido en litros de leche descendió de 7.897 a 7.465 litros por hectárea. La cifra también se ubicó por debajo del promedio de 7.624 litros por hectárea estimado para el período 2015-2025.
Mayor producción, pero con márgenes ajustados
En paralelo, la producción lechera registró un crecimiento interanual del 4,5% y se encamina hacia el pico estacional de primavera. Las condiciones de los rodeos y las lluvias de octubre generan perspectivas favorables para la actividad.
Sin embargo, la recuperación productiva convive con dificultades económicas. El precio de la leche continúa rezagado frente a la evolución de otros costos, lo que deteriora la relación de compra de granos y condiciona la rentabilidad de los establecimientos.
Si bien la industria mantiene niveles de stock manejables y las exportaciones continúan activas, los márgenes siguen bajo presión. El escenario plantea mayores desafíos para los tambos pequeños y medianos, que cuentan con menos margen para absorber los aumentos de los principales insumos.
Así, el sector atraviesa una etapa en la que la mejora del precio de la leche y el crecimiento de la producción aportan cierto alivio, aunque todavía no alcanzan para despejar las preocupaciones sobre la rentabilidad de la actividad.


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