La producción bubalina crece en Argentina y el INTA evalúa su potencial en Corrientes

La producción bubalina crece en Argentina y el INTA evalúa su potencial en Corrientes

Ganaderia Norberto


La investigación busca generar información técnica para mejorar el manejo de los rodeos, aprovechar ambientes húmedos y diversificar la ganadería regional. El stock bubalino argentino se duplicó en diez años y superó las 202.000 cabezas en 2025.

En Corrientes avanza la evaluación del potencial productivo de los búfalos, una alternativa ganadera que presenta una importante capacidad de adaptación a ambientes donde la humedad y las características de los campos pueden limitar el desempeño de otras especies.

El trabajo forma parte de las líneas de investigación y desarrollo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), orientadas a generar información técnica que permita mejorar los sistemas de producción y contribuir a la diversificación de la ganadería regional.

La producción bubalina representa una opción para aprovechar ambientes con características particulares, especialmente en zonas bajas y húmedas del nordeste argentino.

Investigación a campo para mejorar el manejo

Las evaluaciones se desarrollan en la Estación Experimental Agropecuaria Corrientes del INTA, que cuenta con un rodeo propio para realizar estudios a campo. Según el organismo, es la única estación experimental del Instituto que dispone de un rodeo bubalino.

La investigación comprende aspectos vinculados con el manejo, la cría y recría, la reproducción, la alimentación, la sanidad y el comportamiento productivo de los animales. También contempla el estudio de los ambientes de pastoreo, con evaluaciones sobre la disponibilidad de materia seca, la composición botánica y el valor nutritivo de los recursos forrajeros.

“El seguimiento sistemático del rodeo permite construir información local sobre la especie y evaluar estrategias en un ambiente concreto”, explicó Luis Gándara, especialista en ganadería del INTA Corrientes.

La unidad de evaluación está integrada por 18 bubillas, 23 madres, 18 bucerros y un macho reproductor. La presencia de distintas categorías permite observar las diferentes etapas del ciclo productivo y comparar prácticas de manejo.

Uno de los objetivos centrales es obtener datos propios que permitan orientar las decisiones de productores y técnicos, en lugar de depender exclusivamente de apreciaciones generales sobre el comportamiento de la especie.

Manejo, alimentación y bienestar animal

Entre las prácticas evaluadas se encuentra el acostumbramiento de los animales al contacto con las personas, las instalaciones y las rutinas de trabajo. El manejo en grupo y el trato tranquilo facilitan las tareas cotidianas y contribuyen a reducir las situaciones de estrés.

También se analiza el uso de alambrado eléctrico para subdividir potreros, organizar el pastoreo y administrar la oferta forrajera.

En materia de alimentación, el INTA destaca que la capacidad de los búfalos para aprovechar forrajes fibrosos no elimina la necesidad de planificar la cantidad y calidad del alimento, así como de evaluar posibles suplementaciones.

El manejo del agua constituye otro aspecto relevante. Aunque la especie se adapta a ambientes húmedos, necesita agua de calidad, sombra y lugares adecuados para descansar. Asimismo, la planificación del sistema debe evitar que la concentración de animales provoque el deterioro del suelo y las pasturas.

El enfoque del organismo no apunta a reemplazar la ganadería bovina, sino a complementar y diversificar los sistemas productivos mediante el aprovechamiento de ambientes con características diferentes.

El stock bubalino argentino se duplicó en diez años

La expansión de la actividad también se refleja en los registros oficiales. Según el informe de resultados económicos ganaderos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, elaborado a partir de datos de vacunación del SENASA, el stock bubalino argentino pasó de 94.380 cabezas en 2015 a 202.752 en 2025.

El crecimiento se concentra principalmente en el norte del país. Corrientes, Formosa y Chaco reúnen el 83% de las existencias nacionales.

Pese a esta evolución, el informe oficial considera que la cantidad de animales todavía es reducida en relación con el potencial productivo de la actividad.

La adaptación a ambientes marginales para la producción bovina y la posibilidad de desarrollar productos diferenciados de carne y leche explican parte del interés por esta alternativa. Para pequeños y medianos productores de zonas aptas, la actividad puede representar una oportunidad de diversificación, aunque sus resultados dependen de las condiciones de cada establecimiento y de la organización comercial.

Carne, leche y agregado de valor

El potencial productivo también está relacionado con la posibilidad de ampliar los mercados para la carne y los derivados lácteos bubalinos.

Un estudio del Instituto de Tecnología de Alimentos del INTA Castelar identificó en la carne de búfalo un alto contenido proteico, un bajo nivel de grasa y un elevado contenido de hierro. La investigación también evaluó su perfil lipídico y señaló que la calidad final depende de factores como la genética, la alimentación y el manejo previo y posterior a la faena.

Sin embargo, el desarrollo de la cadena requiere avanzar más allá de la producción primaria. En ese sentido, el INTA Corrientes trabaja junto con productores y la Asociación Búfalos del Iberá en iniciativas vinculadas con la comercialización, la participación en remates y la difusión de productos derivados de la carne y la leche.

El desconocimiento de los consumidores y la necesidad de fortalecer los canales comerciales continúan siendo desafíos para ampliar la demanda interna y diferenciar estos productos en el mercado.

En este contexto, la investigación a campo y la articulación entre productores, técnicos e instituciones buscan aportar herramientas para mejorar la eficiencia de los rodeos y consolidar una actividad que permite aprovechar las características ambientales del nordeste argentino, al tiempo que abre nuevas posibilidades para diversificar la producción ganadera.

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